Thursday, May 22, 2014

Importancia de Rusia en la Geopolítica Energética Global


La Federación de Rusia, heredera de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, desde hace más de una década, se ha proyectado como uno de los más importantes actores en la geopolítica energética mundial, toda vez que mantiene su posición como primer país productor de petróleo (promediando 10 MMBD) según cifras de la BP, por delante de países como Arabia Saudita y Estados Unidos, mientras que mantiene su posición indiscutible como primer productor y exportador de gas natural libre y reserva de este hidrocarburo, lo que le ha otorgado bajo la administración y sólido control del actual Presidente Vladimir Putin una importante participación en la toma de decisiones en el concierto internacional de naciones en todos los espacios geopolíticos, pero especialmente con el fin de recuperar su influencia en Eurasia.

En este sentido, la energía se ha convertido primordialmente en el mecanismo más importante del Estado ruso de política exterior para la consecución de sus fines y de seguridad nacional, a través de la maximización y optimización del uso de las exportaciones del petróleo y gas natural hacia Europa principalmente que depende en más de un 70% de los suministros de gas desde territorio ruso, lo que de forma masiva le ha permitido a Rusia convertirse gradualmente en una de las principales potencias en la zona euroasiática, aunque cuenta con otros rivales con importantes ambiciones regionales como lo son Turquía, Irán, China, los cuales de igual forma se encuentran estrechamente dependientes de la energía rusa para satisfacer sus crecientes necesidades energéticas (específicamente en cuanto al gas ruso), y en donde Rusia a través de empresas como GAZPROM y ROSNEFT han expandido su radio de influencia hacia un nivel global en considerables proporciones hasta ver por ejemplo a ROSNEFT estableciendo acuerdos con la gigante estadounidense EXXON MOBIL para ampliar su participación en el mercado norteamericano, hecho poco pensable hace 15 o 20 años atrás en la época soviética.

De esta forma, el elemento de la energía le ha permitido a Rusia, específicamente durante la era Putin (1999-2014) irrumpir como un actor de fuerza a nivel global, recuperar su posición en la zona ex soviética, conformar espacios y bloques geopolíticos con el liderazgo preponderante de Rusia como lo son: la Organización para la Seguridad y Cooperación de Shanghai como mecanismo inicial así como el proyecto impulsado por el Presidente Vladimir Putin de la Unión Euroasiática, instrumento con claras connotaciones geopolíticas y geoestratégicas de reafirmar a Rusia en la zona del Asia Central y el Mar Caspio, y con el fin último de bloquear las intenciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea de tomar control de los recursos energéticos del Mar Caspio y cercar de forma geopolítica a Rusia.


En concordancia con esto, y sobre la base de una firme política energética, GAZPROM por ejemplo ha expandido gradualmente su penetración en prácticamente toda Europa y los países del Asia Central a través de por una parte de la firma de acuerdos con empresas nacionales energéticas de cada uno de los países del continente para adquisición de instalaciones, estaciones de flujo, plantas compresoras de gas, etc. por otra parte, por medio de la financiación de construcciones de gasoductos como el South Stream (que tiene como finalidad suplir de gas a toda Europa Central, Oriental y Sur), Nord Stream (que suple gas a Alemania y los países nórdicos), además del Blue Stream (el cual transporta gas directamente desde puertos rusos hacia Turquía), reflejando el amplio y avasallador espectro de influencia y posicionamiento que ha intentado lograr el Estado ruso a través de GAZPROM para el control de los suministros de gas hacia Europa y por ende convertirse en actor de relevancia en los círculos de poder de la Unión Europea.

Por esta razón hemos observado en múltiples ocasiones como han sido infructuosos los intentos de crear una Carta Energética por parte de Bruselas como medida de contrapeso frente al peso de Rusia y la falta de cohesión y unión a la hora de consolidar una posición en diversos temas de política exterior por parte de Europa con respecto a Rusia. Esto no exime el hecho de que existe una alta interdependencia entre ambos actores, ya que Europa sigue representando el principal mercado receptor de las exportaciones energéticas rusas y viceversa, lo que constituido un factor calibrador por parte del Kremlin al momento de tomar decisiones y posturas frente a la UE.

Lo mismo se puede afirmar de la empresa ROSNEFT, actualmente la principal corporación estatal petrolera rusa, al frente de la cual se encuentra Igor Sechin, asesor directo del Presidente Putin en materia energética y estratégica, y que contando con apoyo considerable del Estado ruso ha experimentado en pocos años una increíble expansión internacional, siendo esta la otra bandera energética en la política exterior por parte de Rusia. Alcanzando importantes alianzas con empresas como EXXON MOBIL, CNPC, ENI, PDVSA, y de alguna forma reduciendo la imagen de GAZPROM en este ámbito, tomando en consideración la estrecha cercanía que mantiene el directorio de ROSNEFT con el gobierno ruso.

Y más recientemente, en cuanto a la proyección de Rusia en la región del Medio Oriente, el tema de la energía ha sido vital para ampliar de forma exponencial la presencia activa rusa en la toma de decisiones y en las cuestiones más importantes en esta álgida zona, con igual importancia en materia petrolera global, en cuanto al establecimiento de acuerdos y alianzas en materia de suministro de gas y de producción conjuntas con países como Irak (participación de la empresa LUKOIL en campos petroleros conjuntamente con diversas empresas como CNPC), acuerdos de GAZPROM con SONATRACH de Argelia para producción conjunta de gas, de igual forma en la delicada y crítica Libia donde participan empresas rusas en exploración y producción, además de ser el principal aliado de países como Siria e Irán, especialmente en lo que concierne al tema de la energía nuclear, lo que ha proporcionado a Rusia un acceso amplio a poseer influencia en el mundo árabe, restándole en cierta forma espacios de protagonismo y participación tradicional a Estados Unidos, aún inclusive con aliados de larga data como Arabia Saudita y los estados del Consejo de Cooperación del Golfo, lo que da cuenta del crecimiento exponencial de la figura de Rusia en el contexto global.

Al respecto, y tomando en cuenta al mismo tiempo análisis y reportes que indican que Rusia estaría acercándose a su pico máximo de producción (las reservas petroleras rusas se ubican en 80 MMMB), además de agotamiento en varios de sus principales campos emblemáticos como VANKOR y SAMOTLOR, no se puede desestimar que el Estado ruso a través de la administración de Putin, en una mezcla de pragmatismo y nacionalismo petrolero de acuerdo a las circunstancias globales predominantes para cada momento, no ha desaprovechado las oportunidades que se le han presentado, tomando ventaja de un ambiente de precios altamente positivos en más de una década y que en la actualidad se mantiene superiores a los 100$ por barril, de ampliar y proyectarse como el actor de peso que siempre fue durante la era soviética, y que ahora, luego de varios años de letargo, vuelve a recuperar su rol de forma espectacular.

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